Un grupo de investigadores de la Universidad de Lafayette de Luisiana, EEUU, plantea la grasa de cocodrilo procedente de las granjas dedicadas a la cría de estos animales con fines textiles como nueva fuente de biodiesel
La comunidad científica nos lleva décadas advirtiendo sobre la existencia limitada del petróleo como fuente de combustible y solo desde hace menos tiempo del que deberíamos nos hemos puesto las pilas en hacer posibles estas alternativas al oro negro.
La tecnología basada en vehículos eléctricos ya está aquí, pero su aplicación supone unos costes de infraestructuras que aun tardaremos bastantes años en poder asumir, además de la necesidad de abaratar los costes y la independencia actual de estos vehículos lo cual lo encarece todo aún más.
Otra de las alternativas, y una de las más intermedias mientras se avanza con los sistemas eléctricos, es el uso de biodiesel. Sin embargo también alberga sus problemas. El biodiesel más común y hasta ahora el más rentable ha sido el generado a partir de la soja pero que al ser también un bien de consumo para la alimentación humana conlleva un aumento de su demanda y por tanto de su precio.
Por ello las investigaciones se están centrando en generar biodiesel a partir de materiales de desecho. Una de esas últimas alternativas la ha determinado un grupo de investigadores de la Universidad de Lafayette de Luisiana, Estados Unidos, donde aseguran sintetizar biodiesel a partir de la grasa de cocodrilo.
Estos “simpáticos” animales son criados sobre todo en países como Estados Unidos donde la finalidad es el uso de su piel para la industria textil y su carne y grasa (más de 6.800.000 kilos) acaban en el vertedero más cercano. Rakesh Baipai, profesor de Ingeniería Química y director del proyecto, asegura que los cocodrilos no son una especie en peligro de extinción ni amenazada sino que por el contrario son muy abundantes. Los usos de esta grasa, según el señor Baipai son muy limitados. Antaño, entre la población local, esta era usada a modo de aceite de hígado de bacalao con fines curativos pero incluso este uso ha desaparecido.
Según el artículo publicado por el Dr. Baipai y su equipo en la revista Industrial Engineering Chemistry Research en sus experimentos son capaces de convertir el 61% de esta grasa de cocodrilo en biocombustible, es decir, que de esos 6.800.000 kilos de grasa de cocodrilo del vertedero y suponiendo como único coste su transporte, se podrían sacar casi 5 millones de litros de biodiesel con un contenido energético del 91% del actual diesel. Hablando en cifras y costes finales y tras haber hecho un cálculo aproximado una gran planta podría generar 1 litro de este biodiesel de cocodrilo por 1 euro además de las posibles ayudas gubernamentales en el consumo de este carburante.
Aun así, este equipo de científicos cuenta con que esta grasa continuara siendo un material de desecho pero ¿si se acaba sacando biocombustible de ella no se volvería material de consumo y por tanto estos granjeros que ya comercian con su piel pretenderían sacar algún beneficio? Y además, por muchos cocodrilos que existan en la actualidad, ¿no resultaría peligroso enfocar la fuente de biodiesel a un animal?
Esperamos vuestras opiniones y para amenizar vuestra reflexión os dejamos con este simpático vídeo. No os perdáis como parece sonreír al final mientras corre.
Fuente: New York Times



















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